El coach Xesco Espar también ha relatado diversas situaciones de gestión de equipos durante su época como técnico | VÍCTOR SALGADO

Un hombre de la casa con ADN Barça ha sido el encargado de dirigir la sesión “Dirección de equipos” de la segunda edición de la FCB Coaches Academy, que organizan el Departamento de Formación de Formadores de Masía 360 y el Área de Metodología de la FCBEscola. Xesco Espar, campeón de Europa de balonmano como entrenador del primer equipo del Club en 2005 y de una Liga Asobal en 2006, ha orientado su profesión hacia la motivación y el liderazgo de equipos, lo que le ha convertido en el conferenciante ideal para impartir esta materia al centenar de alumnos del curso.

Espar reconoce  que “ellos me ven como un hombre de la casa que empezó como jugador en la categoría Juvenil y que ha pasado por entrenador de categorías inferiores y luego preparador físico y entrenador del primer equipo”. El técnico les ha explicado algunas situaciones vividas en el vestuario en su época dentro del club y reitera que “nosotros tuvimos nuestro momento, y ahora les toca a ellos levantarlo. Somos como un pequeño espejo que tienen como referencia”.

La principal idea planteada por el coach ha estado enfocada hacia lo que ellos necesitan, ya que asegura que “no es lo mismo hablar de liderazgo para profesionales como con entrenadores que tratan con gente joven. Lo que sí es común es la estrategia de hacerlos sentir más grandes para hacerlos aspirar a más, ayudar a sus jugadores a llegar al primer equipo y una vez allí que sigan luchando para ser titulares y ganar títulos”.

Ayudar a crecer a los jugadores

El exentrenador del primer equipo de balonmano afirma que espera que los alumnos se hayan quedado “con el entusiasmo que hay que tener para dirigir un grupo, ya que su misión es la de ayudarlos a que jueguen bien y también ayudarlos a crecer”. Espar también reconoce que “no sólo hay que ayudarles a ganar, que también es importante, pero ganar en una categoría inferior no asegura que seas un gran jugador. Lo importante tanto para ellos como para los jugadores a los que entrenan es que la formación no se pare nunca”.